Jenny Alejandra Maya
Qué desgracia tan infinita!” es una burla que hace el actor de sí mismo, pero a su vez, se convierte en un espejo para todos aquellos nombre que sufren los padecimientos propios de los cuarenta. “Porque el único camino –digno- para sortear la crisis de la mediana edad, es reírnos de nosotros mismos y tratar de creer que, de pronto, no todo está perdido”.
Una obra que en 90 minutos divertirá a más de uno con sus ocurrencias, se presentará todo los martes a las 8:30 de la noche desde el seis de octubre hasta el quince de diciembre de 2009.
Diego Trujillo regresa a las tablas del Teatro Nacional Fanny Mikey un stand-up comedy de su obra ¡Que desgracia tan infinita!
Un puesta en escena que revela claramente las distintas situaciones que debe sobrellevar un hombre a las puertas de los cincuenta. El descubrimiento de la próstata, la desaceleración del metabolismo o el recuerdo lejano de la última erección, son algunos de los temas que Diego recorre con un punzante sentido del humor negro.
Este actor decidió hacer su propia versión para presentarla todos los martes de octubre, noviembre y diciembre de este año, una historia que empieza con Una frase dicha en un mal momento durante una fiesta de cumpleaños, le permite a este actor bogotano cuestionar el falso optimismo de quienes opinan que la vida “empieza después de los cincuenta” y demostrar - basado en su propia experiencia- que, por el contrario “la vida termina a los cuarenta”.
Este actor decidió hacer su propia versión para presentarla todos los martes de octubre, noviembre y diciembre de este año, una historia que empieza con Una frase dicha en un mal momento durante una fiesta de cumpleaños, le permite a este actor bogotano cuestionar el falso optimismo de quienes opinan que la vida “empieza después de los cincuenta” y demostrar - basado en su propia experiencia- que, por el contrario “la vida termina a los cuarenta”.
Qué desgracia tan infinita!” es una burla que hace el actor de sí mismo, pero a su vez, se convierte en un espejo para todos aquellos nombre que sufren los padecimientos propios de los cuarenta. “Porque el único camino –digno- para sortear la crisis de la mediana edad, es reírnos de nosotros mismos y tratar de creer que, de pronto, no todo está perdido”.
Una obra que en 90 minutos divertirá a más de uno con sus ocurrencias, se presentará todo los martes a las 8:30 de la noche desde el seis de octubre hasta el quince de diciembre de 2009.
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